En este 2022, crecemos en la convicción de que tenemos en nuestras manos la formación de las generaciones protagonistas del cambio impostergable que requiere la humanidad, más que nunca, estamos convencidos de que hemos nacido para cosas grandes.

A todos, el mundo nos ha brindado desde hace unos meses la oportunidad de ver con otros ojos la vida, y de apreciarla más que en cualquier otro momento, con todo aquello que la hace tan única, nuestra familia, nuestros amigos, nuestra salud, nuestra fe, nuestros valores, nuestros gustos, nuestros retos, nuestros sueños, etc.

En el entorno universitario tenemos la magnífica oportunidad de convertir este tiempo de adversidad en la coyuntura para transformar positivamente la realidad, reconociendo que nos encontramos ante un cambio de época, pero no basta con querer hacer el cambio, se requiere analizar y razonar críticamente el entorno, comprender la complejidad de lo que tenemos enfrente y no desistir en el compromiso de alcanzar el bien común.

Todos los que conformamos la Red de Universidades Anáhuac, tenemos claro, que nuestra naturaleza misma y la mano de Dios, nos han ido preparando para cumplir mejor la misión que se nos ha encomendado; fuimos hechos para estos tiempos, estuvimos pensados desde el principio como formadores de los líderes de un nuevo mundo y hoy nos reconozco más fuertes que nunca.

¿Qué mérito tendría formar líderes para un mundo de poco reto?, ¿De qué provecho seríamos, si no hay una sociedad urgida de personas que dejen el alma y la vida para transformarla en algo mejor? ¿Cómo hacer realidad nuestro lema de vencer al mal con el bien, si no miramos al mal a los ojos y lo sentimos tocándonos el hombro?.

Valoro que esta pandemia nos esté abriendo los ojos, la inteligencia y el corazón, que nos esté empujando con más velocidad a la innovación de nuestra cultura como comunidad, a reescribir las reglas y lo estamos haciendo de manera comprometida, organizada y segura, pues hoy no solo sabemos que existen muchos caminos para enseñar y aprender, los estamos caminando, hoy no solo leemos que la colaboración es una competencia altamente valorada, estamos colaborando, hoy no solo le extendemos la mano al menos favorecido, también nos damos la mano entre todos para seguir juntos.

Así que, me encuentro convencida, de que nuestra misión se ha elevado y tenemos más firme que nunca el compromiso de la formación de personas, que puedan ejercer su liderazgo de acción positiva en cualquier parte del mundo. Si bien, el cambio es inevitable, el camino para cambiar es elegible y nosotros nos mantenemos en la convicción de Formar Integralmente a Líderes de Acción Positiva inspirados en los valores del humanismo cristiano, juntos estamos construyendo una universidad renovada, puente del presente hacia un mejor futuro para todos.

Concluyo mi mensaje, con las palabras del Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti, “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”.

¡Gracias por la confianza, gracias por el compromiso, gracias por la resiliencia, gracias por la entrega, gracias por Ser Anáhuac Siempre!

Mtra. Yoani Paola Rodríguez Villegas