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Analizamos la relación entre el emprendimiento y el bien común



Analizamos la relación entre el emprendimiento y el bien común

El Dr. Guillermo Larios explica la relación que existe entre estos conceptos y cómo de manera conjunta brindan soluciones a los grandes desafíos sociales y ambientales de nuestro tiempo.

En el marco del Día Mundial del Emprendimiento, que se celebra cada 16 de abril, presentamos un artículo del Dr. Guillermo Jesús Larios Hernández, coordinador de entrepreneurship del Campus Norte y académico de nuestra Facultad de Economía y Negocios, quien aprovechó para hablar de esta disciplina.

El emprendimiento se relaciona con la búsqueda e identificación de oportunidades, señalando que muchas veces estas surgen cuando existen fallas en la forma como una sociedad suele operar (fallas de mercado o vacíos institucionales). Por otro lado, el bien común es el resultado de una interacción dinámica entre los bienes individuales que son valorados por las personas que habitan una sociedad particular (educación, salud, seguridad, etc.) (Nebel, 2020).

Tal valor deriva de las condiciones que las personas desarrollan colectivamente (Pontificio Consejo de Justicia y Paz, 2006), con implicaciones en su nivel de desarrollo socioeconómico. En este sentido, el emprendimiento se ha visto obligado a desarrollar propuestas que mejoren las condiciones de algún segmento particular de la sociedad (algún tipo de bien común).

El emprendimiento ha demostrado su capacidad de movilizar recursos y personas para aprovechar la oportunidad de actuar, desafiando a las soluciones existentes en ciertos contextos (Avelino et al., 2019). Dentro de las motivaciones del emprendedor, muchas iniciativas apuntan a contribuir al desarrollo del bien común, en oposición a la lógica empresarial tradicional de maximización de ganancias y pensamiento de corto plazo (Thompson et al., 2018). En cierto modo, y ante la incapacidad de algunas instituciones para brindar soluciones satisfactorias a los grandes desafíos sociales y ambientales de nuestro tiempo, la perspectiva del emprendimiento ha motivado a algunas personas a intervenir en un intento por crear mejores propuestas.

De aquí que hayan surgido muchos esfuerzos emprendedores para atender diversas necesidades sociales y problemas ambientales al momento no satisfechos. Un ejemplo de ello son algunos de los proyectos que se han desarrollado a través de las iniciativas del Centro de Emprendimiento Universitario (CEU) de la Universidad Anáhuac México.

Tal es el caso de Unblind, el cual consiste en una solución de bajo costo que describe el entorno y lee información a personas con discapacidad visual, cubriendo una necesidad importante ante la falta de suficientes libros en braille e infraestructura inclusiva. Cuando ciertos servicios no pueden ser proporcionados a una comunidad por la institución correspondiente, los emprendedores pueden adquirir esa función, como Litro de Luz, emprendimiento que participó representando a la Universidad en la competencia Social Business Creation de HEC Montreal, el cual propone una solución para llevar energía, luz e internet a la vida de los más pobres entre los pobres. Otro ejemplo es el trabajo actual de estudiantes de Ingeniería Biomédica, ganadores del premio ILAN 2023, quienes desarrollan un sistema de retinopatía diabética para diagnosticar problemas de diabetes ante la limitada cobertura de especialistas en zonas rurales.

A este esfuerzo se han unido otros jóvenes emprendedores, quienes buscan implementar sus ideas, generando valor social o ambiental, con la esperanza de impulsar el bien común. Además, muchos proyectos de los cursos de emprendimiento universitario implican propuestas de soluciones para un número amplio de desafíos sociales y ambientales, y tienen el objetivo de descubrir un modelo de negocio viable. Naturalmente, muchos de estos proyectos descubren su inviabilidad, sin embargo, estas iniciativas son inspiradoras, impulsando a los jóvenes hacia el desarrollo de esfuerzos cada vez de mayor impacto, incluso a pequeña escala, lo que sirve como un motor de atracción para generar una mentalidad emprendedora para la acción y el cambio, que puede reforzar otras propuestas sostenibles para el bien común.

Referencias: 

• Avelino, F., Wittmayer, J. M., Pel, B., Weaver, P., Dumitru, A., Haxeltine, A., & O’Riordan, T. (2019). Transformative social innovation and (dis)empowerment. Technological Forecasting and Social Change, 145, 195–206.
• Nebel, M. (2020). Imaginar un futuro común. Temporalidad y dinámicas de bien común. In Nebel, M. (Ed.), Generar un porvenir compartido Cómo crear dinámicas de bien común en México (pp. 21-44). Tirant lo Blanch.
• Pontifical Council of Justice and Peace. (2006). Compendium of the social doctrine of the church. Burns & Oates.
• Thompson T. A., Purdy J. M., & Ventresca M. J. (2018). How entrepreneurial ecosystems take form: Evidence from social impact initiatives in Seattle. Strategic Entrepreneurship Journal, 12, 96–116.


Más información:
Dr. Guillermo Jesús Larios Hernández
guillermo.lariosh@anahuac.mx
Facultad de Economía y Negocios